Disfruta de una escapada en algún pueblo bonito cerca de Manilva

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Si estás en Manila, ese rincón donde reina la tranquilidad en la Costa del Sol, no puedes quedarte solo con la arena y el sol. A pocos minutos tienes tesoros escondidos en los pueblos de alrededor que parecen sacados de una postal andaluza. 

Estos pueblos blancos son perfectos para una ruta en coche, fotos en sus calles estrechas con olor a jazmín y tapas en sus restaurantes que harán que te olvides de la dieta. Desde miradores con Gibraltar de fondo hasta castillos medievales, aquí tienes planes para desconectar sin moverte mucho del mapa.

Casares: el pueblo blanco que parece colgado de la montaña

El primer pueblo de la lista es Casares, un lugar que parece desafiar las leyes de la gravedad. Encaramado a más de 400 metros sobre el nivel del mar, sus casas blancas se apilan en las laderas de una forma perfecta. Llegar aquí es subir cuestas que te hacen apreciar cada plaza con fuente y cada mirador con vistas al Mediterráneo.

El corazón del pueblo late alrededor de la Plaza de España con su ayuntamiento del siglo XVIII y la Iglesia de la Encarnación, un templo sencillo pero con historia. Pero lo que de verdad enamora son las callejuelas, repletas de macetas y silencio.

Y si subes hasta las ruinas del castillo árabe, la recompensa es increíble, verás Gibraltar y el Estrecho como si los tuvieras en el bolsillo. Casares es ese pueblo para perderte un rato que acaba convirtiéndose en el highlight de tu viaje. Eso sí, lleva calzado cómodo o prepárate para resbalar por las cuestas.

Gaucín: vistas al Estrecho y alma artística

A unos 25 minutos de Manila, Gaucín te recibe con vistas desde el primer semáforo que encuentres. Este pueblo bonito cerca de Manila es famoso por su Mirador de la Marina, donde el Estrecho de Gibraltar se abre ante ti como un cuadro vivo con África al fondo, veleros cruzando y el viento que te despeina sin permiso.

Sus calles blancas esconden galerías de arte, talleres de cerámica y bares donde el jamón ibérico se corta con maestría. Gaucín tiene ese rollo bohemio que atrae a pintores y soñadores, en cada esquina hay un mural o un poema en la pared.

No puedes perderte la Iglesia de San Sebastián del siglo XVII, ni la Torre del Homenaje, restos de la muralla nazarí que vigilaba el valle. Y si pillas un domingo, el mercadillo local es una fiesta de productos artesanos y embutidos que te harán replantearte la maleta de vuelta. 

Estepona histórica: murales, flores y callejuelas con encanto

A unos 30 minutos, está ubicado Estepona con su casco antiguo laberíntico de flores colgantes, murales pintados a mano y plazas donde el tiempo parece haberse parado en la hora del vermú.

Hay más de 70 murales artísticos que salpican las fachas convirtiendo cada paseo en un galería al aire libre. La Plaza de las Flores es el epicentro, con naranjos, cafés con encanto y olor a azahar. Subir a la Torre del Reloj, antigua puerta de la muralla, es una foto asegurada donde se mezcla el pueblo blanco con la playa de fondo.

Estepona es ideal para tapear y callejear sin mapa. Sus callejuelas están llenas de tiendas de artesanía, patios andaluces y rincones perfectos para esa foto que pondrás como fondo de pantalla. Si vas un sábado, el mercadillo de antigüedades es el remate perfecto.

Castellar de la Frontera: murallas, castillo y mucho carácter

Para los amantes de la historia, Castellar de la Frontera es un sueño despierto. A solo 20 minutos de Manilva, este pueblo cerca de Manilva es único. Dentro de unas murallas almohades del siglo X viven apenas 30 vecinos, rodeados de calles medievales y casas encaladas que parecen de película.

El Castillo de Castellar, árabe y reutilizado como prisión en el siglo XX, domina el pueblo desde lo alto. Pasear por sus adentros es como retroceder siglos entre sus arcos de herraduras, las vistas al río Hozgarganta y un silencio que invita a imaginar batallas y romances. 

La Plaza de la Constitución y la Iglesia de San Marcos completan el cuadro perfecto junto con los geranios rojos que contrastan con el blanco puro de las paredes.Es un pueblo pequeño, pero con un carácter enorme. Perfecto para una visita de una hora que se alarga a tres porque no no podrás irte sin verlo todo.

Cómo organizar una ruta por los pueblos cerca de Manilva

Hacer una ruta por estos pueblos bonitos cerca de Manilva es facilísimo y se adapta a tu propio ritmo. 

Para una primera opción, te recomendamos empezar en Casares por la mañana para poder tomar un café con vistas, después puedes bajar a Gaucín para comer y ver el atardecer en el mirador. Por último remata con unas tapas nocturnas en Estepona. 

Otra opción, si tienes dos días disponibles, es pasar el primer día en Casares y Castellar rodeados de historia auténtica, y el siguiente día pasarlo en Gaucín y Estepona con arte y relax.

¿Te vienes a explorar la zona? Te esperamos con el alojamiento perfecto

Descubrir los pueblos bonitos cerca de Manilva es llenar la maleta de recuerdos, ya sean fotos imposibles, sabores auténticos y esa calma que solo dan los pueblos andaluces. Desde Casares colgando de la montaña hasta Castellar dentro de sus murallas, cada uno tiene su propia magia.

Y cuando termines la ruta, nada como volver a tu alojamiento con vistas al mar, cena en un chiringuito y la promesa de repetir mañana. Porque en la Costa del Sol occidental, lo mejor no está en las guías, sino en los rincones que vas descubriendo y te roban el corazón. Contacta con nosotros para reservar tu apartamento al mejor precio. ¡Te esperamos!

Zapholiday

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